Paseo a Rofessart

1. Vista de Profondsart

Partimos cerca del castillo de Lambermont. En el estacionamiento de la iglesia de San José de Rofessart, tomamos la rue Victor Sténuit. Un poco más lejos, frente al cementerio, podemos disfrutar de una fantástica vista de un pequeño pequeño valle arbolado.

2. Los taludes del Viejo Camino de Bruselas

Luego de atravesar un barrio bastante reciente, dejamos la aldea de Rofessart para dirigirnos al Viejo Camino de Bruselas. Se pueden identificar muchas especies locales en el talud a la izquierda de este camino: el fresno (reconocible con su brote negro), la robinia (con su corteza muy agrietada y sus jóvenes ramas espinosas), el saúco en racimos (cuyas flores y frutos sirven para hacer jarabes). El prunus serotina, una especie recientemente importada en nuestras comarcas y reconocible por sus pequeños frutos parecidos a cerezas (¡Pero no comestibles!), se encuentra particularmente a gusto en este lugar. Más lejos, la vegetación libre es muy colorida debido a  la campanilla, con sus flores malva en forma de pequeñas campanas, y a la achicoria salvaje, con sus flores azules.

3. La Capilla Robert

A la salida de ese camino, recorremos una centena de metros sobre la calzada de Bruselas antes de girar hacia el camino n°2. Este camino, que en otro tiempo era utilizado como vía de enlace Wavre-Nivelles durante las grandes inundaciones, nos lleva hacia la Capilla Robert. Situada en el limite de Lasne y de Limelette, este simple nicho en piedra azul, dedicado en memoria de un pastor asesinado durante una riña, está edificado al lado de un tilo con pequeñas hojas.

4. Las vistas a partir de la meseta agrícola

Luego de haber bordeado un telón de árboles que esconden los imponentes edificios del Centro Científico de la  Construcción construidos sobre una meseta agrícola, atravesamos diversos cultivos: trigo, guisantes, remolachas… Desde ese lugar disfrutamos de una vista despejada (a lo lejos, se observa la torre de la iglesia de Céroux, el castillo de Moriensart…).

5. Un magnífico roble pedunculado

Antes de tomar el camino n°7 antes llamado "Chemin des Veneux", descubrimos, a la derecha, un imponente roble pedunculado.

6. Los taludes del camino n°7

En verano, el rojo de las amapolas, el blanco de las manzanillas silvestres y de las margaritas, el malva de las campanillas y el amarillo de las vellosillas siembran los taludes del camino n°7 en una explosión de colores. Dos galpones recientes preceden una zona replantada de álamos. En ella, un poste mide la velocidad de los vientos (se espera poder instalar ahí un motor eólico). Observamos en este lugar el epilobo púrpura así como también la gran consuelda blanca. Ésta última, generalmente sometida a medios húmedos, era utilizada en otro tiempo por sus virtudes cicatrizantes.

7. El bosque de Rofessart

Luego de atravesar la calzada, desembocamos en la rue du Charnois que en otro tiempo era una plantación de carpes. De ahí, descubrimos el bosque de Rofessart, a la izquierda que está compuesto principalmente por hayas y robles, así como también por fresnos, arces, álamos, castaños, espinos blancos y serbales de los cazadores.

8. Vista sobre el pequeño valle de Pinchart

En el siguiente cruce, tomamos la rue de Lasne. Luego del bosque, detrás de un enorme zarzal donde liban los insectos (mariposas, coleópteros…), disfrutamos de una magnífica vista sobre el pequeño valle del Pinchart. Esta amplia zona de prado es el punto predilecto del cernícalo común y del gavilán.

9. Los taludes hacia el sur de la rue de Lasne

Más abajo, a la izquierda, encontramos fácilmente algunos lagartos dorándose al sol.

10. En la esquina de la rue des Vergers y de la rue de Lasne

Una bella alineación de sauces desmochados resguarda a los corderos de las intemperies. A pesar de que su utilización ancestral haya desaparecido hoy en día, estos árboles son talados con mucha regularidad.

11. Los taludes de la rue des Vergers

Todavía llamado el Agujero Feo, la rue du Verger constituye un de los bellos caminos hondos de la entidad. En él la vegetación es variada. Los taludes altos y anchos están rodeados de robles sésiles, de cerezos silvestres, saúcos negros, de espinos blancos y de boneteros. A la izquierda, también podemos observar una gramínea particular de estas zonas umbrías sobre terreno pobre y seco: la deschampsia flexuosa. Cuando hace calor, este rincón es muy apreciado por su sombra y su frescor. Este camino permitía unir el valle de Pinchart con Rofessart por la rue du Charnois.

12. Los huertos de la rue du Charnois

A pesar de la urbanización de la calle, persisten dos huertos importantes, Además del atractivo estético y paisajístico, ambos constituyen un lugar de alimentación y de reproducción para un buen número de especies animales.

13. La vista desde el sendero n°29

Este sendero pavimentado desciende entre las centaureas y las hierbas del halcón (de la familia de las achicorias). Se abre sobre praderas situadas detrás de la avenue Haulotte.

14. El fondo del Try

Esta zona en otro tiempo baldía está hoy en día ocupada por praderas. La zona comprendida entre la granja del Fond del Try y la fuente del Baleau – todo adornado por los notables tilos de la avenue de Lambermont – está convertida por otra parte en zona de interés paisajístico en el Plan de sector.


15. El huerto de la rue du Baleau

En la pradera más abajo de la avenue de Lambermont y de la rue du Baleau, un viejo huerto muy bien cuidado presenta una gran diversidad de antiguas variedades de tallo alto: la Reinette étoilée, la Belle Fleur…


16. La fuente del Baleau

Ella alimentaba una plantación de berros,  abandonada hoy en día. Cerca podemos observar un bello estanque privado.

17. El castillo de Lambermont

Para encontrar el punto de partida, pasamos por delante de la entrada del castillo. La granja fue transformada en 1835 para convertirla hoy en día en esta bella propiedad rodeada de un parque que posee tres hayas comunes que bordean la entrada y que han sido declarados ejemplares de especie protegida.

18. Los tilos notables de la rue Haulotte

También podemos hacer un pequeño desvío por la capilla situada en la rue Alfred Haulotte, bordeada de dos tilos notables.